Todo comienza por la elección de la mesa, todo un pequeño tema de discusión y "consenso". Una vez sentados, las miradas atacan a los distintos tipos de panes.
Aparece el mozo, comentando los platos principales y lo que recomienda(que casi nunca sus consejos son seguidos) y continua con un brindis, mientras se piensa qué comer.
Se cierra el menú y se ordena.
Esa espera... Esa dulce(mejor dicho, no tan dulce) espera, sobre todo en los lugares finos, 40 minutos esperando la comida y hecho que fuerza un poco la conversación, que se empiezan a a cruzar las conversaciones con cinco temas merondeeando por allí, temas que nunca terminan, o que quizas nunca comenzaron porque son tan solo para pasar el momento
Parece ser como si en una cena, una vez que terminaron de comer el "plato"(sea el principal, único, en fin, el PLATO), los comensales
se relajaran, se sienten más comodos y "liberados". ¿Pero liberados de qué?
Como si durante la cena estuvieran tensos, tratando de seguir los temas, el hilo de la conversación y comentar.